Viena, que ver en la perla centroeuropea

    Viena, que ver en la perla centroeuropea
    Una inmersión en el pasado tras los pasos de la monarquía de los Habsburgo

    Viena es una de las ciudades con mayor calidad de vida del mundo. Su belleza, el verdor omnipresente de parques y jardines, la calidad del aire le han valido a la capital austriaca el prestigioso reconocimiento de ocupar los primeros puestos del ranking. Aunque a los motivos de la investigación habría que sumar otro factor en el que destaca: su encanto atemporal. Visitar Viena significa hacer una inmersión en el pasado siguiendo los pasos de la monarquía de los Habsburgo.




    Una visita obligada para todo visitante: el Palacio de Hofburg que estaba alli residencia de los Habsburgo durante seis siglos y todavía sorprende por su grandeza. Un conjunto de edificios con grandes patios albergan los apartamentos imperiales y colecciones preciosas, incluida la corona del Sacro Imperio Romano. Esas residencias son el verdadero símbolo del poder de aquella época imperial.

    Viena es conocida por sus espl√©ndidos castillos entre los que destaca el Belvedere e Sch√∂nbrunn. Considerada como la versi√≥n austriaca de Versalles, Sch√∂nbrunn fue la residencia de verano deEmperatriz Sissi. Una obra maestra del arte barroco, el castillo cuenta con techos pintados de blanco con adornos de l√°minas doradas y habitaciones donde abundan los candelabros de cristal de Bohemia y las preciosas estufas de azulejos blancos. Mientras que las habitaciones del emperador Francisco Jos√© se caracterizan todas por la sobriedad, las salas de estado muestran la pompa y el poder de una dinast√≠a que dio nombre a una √©poca. Y fue en el sal√≥n de los espejos donde actu√≥ el genio musical mozart, a la edad de 6 a√Īos, frente a un tribunal embelesado.



    Por siglos  Viena ha acogido a artistas y pensadores de gran calibre, en los m√°s diversos sectores, desde la literatura hasta la pintura pasando por la m√ļsica: Egon Schiele, Konrad Lorenz, Musil, Mahler, Klimt y el padre del psicoan√°lisis Sigmund Freud, y con Strauss, nombres todos ellos que han dado prestigio a una ciudad que se ha convertido en un importante centro cultural europeo. A√ļn hoy podemos sentir esa impronta cultural con una oferta realmente excepcional: m√°s de 100 museos que albergan colecciones de importancia mundial.


    Viena es tambi√©n un excelente punto de referencia para los amantes de la equitaci√≥n. En el Hofreitschule espa√Īol (Escuela Espa√Īola de Equitaci√≥n) se puede observar el arte de la doma tal y como se practicaba en el liceo de Renacimiento. Los elegantes caballos lipizzanos y sus jinetes son un emblema internacional de la cultura vienesa. La doma de caballos, criados durante siglos en Estiria, permite a la pareja jinete-animal lograr una simbiosis perfecta que transforma cualquier actuaci√≥n en un espect√°culo de rara armon√≠a. La famosa escuela de equitaci√≥n fue dise√Īada y construida por el arquitecto barroco Joseph Emanuel Fischer von Erlach (1729-1735) para impartir clases de equitaci√≥n. a la joven nobleza de esa √©poca. Una instituci√≥n que a√ļn hoy muestra esplendor.

    Y si los compromisos te impiden visitar la seductora ciudad, tendr√°s un consuelo enteramente musical: poder asistir a un concierto en Musikverein, todosuna √≥pera estatal de Viena o Burgtheater, un evento imperdible para los amantes de la m√ļsica pero no solo. Ojo, no estar√°s solo: las actuaciones de la Orquesta Filarm√≥nica cuentan con una audiencia de mil millones de espectadores en todo el mundo. Cosas que har√≠an gritar de envidia a cualquier concierto de rock.



    ¬ŅPero qu√© ser√≠a de Viena sin √©l? su noria gigante Prater? Inmortalizado en mil im√°genes, desde postales hasta carteles, se ha convertido en el s√≠mbolo de la diversi√≥n y el tiempo libre en la ciudad de los Austrias. Al contrario le pagan al Catedral de San Esteban, la gran noria siempre ha sido uno de los destinos favoritos de quienes visitan Viena, ya sea por primera o por en√©sima vez. Una rueda que desde una altura de 64,75 metros permite una vista impresionante sobre toda la ciudad. Construida entre 1896 y 1897 por el ingeniero ingl√©s Walter Basset, la rueda recibi√≥ un homenaje de autor en los fotogramas de la pel√≠cula "El tercer hombre", de la directora Carol Reed, con la interpretaci√≥n -aunque poco m√°s que un cameo- de un extraordinario Orson. Welles.



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