Palangan, hubo una vez ... en Kurdist√°n

    Ahora est√° claro que las mejores cosas surgen por casualidad, pero si a√ļn tienes dudas, nuestra visita a Palangan, En Kurdist√°n iran√≠ es la confirmaci√≥n absoluta de esto.
    Cuando salimos para el viaje a ir√°n, absolutamente no hab√≠amos tomado en consideraci√≥n esta peque√Īa perla, colocada en una pared rocosa empinada en un desfiladero estrecho y accidentado, escondida y protegida en las altas monta√Īas de Kurdist√°n: a pesar de que todav√≠a ten√≠a en mis ojos la imagen de una foto visto en National Geographic mucho antes de irme, el hecho de que Palangan fuera tan dif√≠cil de alcanzar me hizo dejarlo a un lado a rega√Īadientes.



    Palangan, hubo una vez ... en Kurdist√°n

    Palangan, en Kurdist√°n, nella

    Pero la belleza de ser dioses viajeros de improvisaci√≥n es solo eso: si en alg√ļn momento sientes la llamada a un lugar, si haces los c√°lculos en los d√≠as disponibles y entiendes que hay una posibilidad, lo √ļnico que tienes que hacer es comprar un boleto de bus e ir .

    Nuestro guía de trekking por el desierto ya me había recomendado encarecidamente que visitara Kurdistán, pero fue un mapa grande de Irán lo que me hizo saber que sí, se podía hacer siempre que renunciara a algo del itinerario original: Kashan. de Esfahan compramos el boleto para el bus nocturno para Sanandaj desde donde Palangan en coche está a menos de un par de horas y que, por tanto, es la base ideal para visitarlo.

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    Palangan

    En Kurdist√°n, solo los ni√Īos peque√Īos hablan ingl√©s, por lo que las primeras horas en la ciudad son una pesadilla: sin dinero y con toda la escritura en kurdo, simplemente no sab√≠amos a d√≥nde acudir.
    Son una serie de encuentros afortunados y coincidencias que nos llevan a conocer a Golale, quien nos promete buscarnos un conductor para el d√≠a siguiente: es posible llegar a Palangan en transporte p√ļblico pero no hay buses directos as√≠ que entre cambios y muertos. veces se tarda un d√≠a en hacer el trayecto que tarda menos de dos horas en coche.
    Y nuestra elección resultará ser una de las mejores de todo el viaje, ya que el conductor que nos encontró Golale es su hermano. Mehran que en poco más de dos días se hará amigo, nos llevará a su casa para quedarnos con su familia, nos hará asistir a una auténtica boda tradicional y gracias a la cual ahora siento a Irán como mi segundo hogar.



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    El camino a Palangan ofrece impresionantes vistas de las monta√Īas de Kurdist√°n.

    De hecho, la idea original que nos hab√≠a sugerido Golale era omitir a Palangan en favor de Oraman y lago  Zarivar, pero al final del d√≠a Mehran entiende la intensidad de mi deseo por la peque√Īa ciudad y en lugar de llevarnos de regreso al hotel como hab√≠amos acordado, nos pregunta si queremos tomar un desv√≠o: mi coraz√≥n late r√°pido cuando, Ya cae la tarde, llegamos al estrecho desfiladero y nos encontramos ante algo que realmente no puedes imaginar hasta que lo ves.
    La primera mirada a Palangan es de pura incredulidad: aquí el tiempo simplemente se ha detenido.

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    Verso Palangan

    Hagamos un recorrido r√°pido, la idea es volver a Sanandaj para cenar, cuando Mehran, mir√°ndome con compasi√≥n, me pregunta si queremos detenernos a pasar la noche. Ni siquiera me parece real: miro a Massi que me dice que una cama blanda, una linda ducha y una espl√©ndida cena nos esperan en Sanandaj, pero luego entiende la s√ļplica en mis ojos y no puede decir no a mi. Entonces Mehran nos encuentra una casa a 10 USD, no hay nada adentro, ni siquiera la cama: duermes en el piso con mantas, el ba√Īo est√° afuera y el olor de las cabras entra por el orificio de la ventana. Con nosotros, adentro el patio: a pesar de los obvios inconvenientes, mi entusiasmo se dispara.
    No me parece cierto, estamos proyectados hacia el pasado: un pasado rural, hecho de cosas antiguas, donde solo la electricidad es la prueba del siglo XXI, donde las personas y los animales a√ļn viven con los ritmos de las estaciones y los c√≠clicos. alternancia de d√≠as y noches.



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    Im√°genes de la vida en Palangan

    Nos sentamos bajo una carpa que funciona como restaurante, bar y supermercado del pueblo y pedimos chai y ghelyoons para nosotros. Se corre la voz de que han llegado extranjeros al pueblo, la gente nos mira con curiosidad, alguien intenta hacernos algunas preguntas, claramente en kurdo y Mehran se toma la molestia de ser traductor.

    A los ni√Īos de aqu√≠ les encanta por dos razones: el f√ļtbol y el hecho de que acepta refugiados. En Palangan, como en todos los pa√≠ses (m√°s de 5000) repartidos por Kurdist√°n, a los j√≥venes les resulta cada vez m√°s dif√≠cil encontrar trabajo; Me da verg√ľenza cuando con ojos esperanzados me preguntan c√≥mo obtener la condici√≥n de refugiado y no s√© qu√© responder.

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    En Palangan, el tiempo pasa entre un ghelyoon y una partida de backgammon

    La cena es en el mismo lugar: en Palangan la vida se desarrolla alrededor de esta carpa con algunas mesas que es el centro y eje de la vida social. Nos sirven pescado a la parrilla, estoy satisfecho con el habitual yogur con ajo que ahora se ha convertido en el principal alimento de mi forzada dieta iraní: los platos vegetarianos en Irán se reducen a unas pocas ensaladas y unas cuantas cosas más.

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    Palangan - im√°genes de la vida

    El tiempo pasa lentamente aqu√≠, lentamente observamos el pueblo prepar√°ndose para la noche: con el crep√ļsculo todos los animales han sido tra√≠dos de los pastos a los corrales y establos, las mujeres han terminado sus quehaceres, todas regresan a casa para cenar, el Las estrechas calles del pueblo est√°n desiertas, las luces de las ventanas de las casas de piedra hacen que el paisaje sea m√°gico como en un bel√©n, el silencio es casi irreal.
    En Palangan, cuando oscurece, las mujeres no salen: las casadas est√°n en casa con sus maridos, mientras que las chicas j√≥venes no son buenas para que las vean; en el bar soy la √ļnica mujer presente y los chicos est√°n realmente intrigados por m√≠, me hacen muchas preguntas, sobre chicas, por qu√© no uso joyas, mientras pasa el tiempo fumando gheyloon, bebiendo chai y jugando backgammon: esto es el principal pasatiempo, por no mencionar el √ļnico. La noche tambi√©n cae sobre Palangan y es hora de irse a dormir.



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    Palangan a las primeras luces de la ma√Īana

    Por la ma√Īana no es el despertador lo que me saca de la cama (por as√≠ decirlo, ya que la noche la pasamos durmiendo en el suelo) sino el gallo alegre, el balido de las ovejas debajo de mi ventana y el sol golpeando fuertemente desde la ventana del agujero. Me visto r√°pido, quiero salir y disfrutar del pa√≠s y su gente por un par de horas. Los pueblos son extremadamente interesantes por la ma√Īana ya que la gente se dedica a sus asuntos y es una gran oportunidad para tomar buenas fotograf√≠as. En este caso, sin embargo, no fotograf√≠o mucho, me interesan m√°s las personas y lo que tienen que decirme.
    Antes de partir tambi√©n encontramos tiempo para caminar hacia el desfiladero que se abre detr√°s de Palangan, mientras camino creo que extra√Īar√© mucho este lugar porque a√ļn no lo he vivido lo suficiente: me gustar√≠a parar, volver a hablar con la gente, a espiar el interior de sus casas desde detr√°s de cada puerta y ventana, a conocer su vida formada por cosas m√°s que simples, cosas que te hacen repensar todas esas inutilidades de las que estamos convencidos de que ya no podemos prescindir.
    Tomo algunas fotos más mientras me prometo volver y llevar las copias de sus fotografías a la gente, creo que estarán encantadas.

    Palangan, hubo una vez ... en Kurdist√°n

    La anciana que cada ma√Īana prepara la bebida a base de agua y yogur mezcl√°ndolos en una piel de cabra

    Saludamos Palangan en silencio, con sus im√°genes de la vida a√ļn claras en nuestros ojos: nos vamos llev√°ndonos ese soplo de rara novedad por estos lares y cada uno de los que antes nos hablaba con entusiasmo vuelve lentamente a sus cosas: la mujer que orde√Īa sus vacas , el ni√Īo con su burro, la anciana con yogur. Sostengo mi c√°mara con fuerza y ‚Äč‚Äčcon mucha emoci√≥n, las fotos que est√°n impresas en ella son lo que saco de una vida real que a√ļn se vive de una manera que pensaba que ya no exist√≠a en ning√ļn lugar del mundo. No creo que me vaya a pasar muy pronto tomar unos similares.


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