En el tren de la "nariz del diablo", la gran decepción

    En el tren de la Cada viaje depara emocionantes sorpresas para los viajeros y, a veces, incluso algunas peque√Īas decepciones. 
    Despu√©s de 'experiencia frustrante en China en la monta√Īa HuaShan,  en Ecuador el sabor amargo de mi boca me dej√≥ el viaje en tren por el trepidante ferrocarril que desciende de la monta√Īa rebautizada como Nariz del Diablo, y que, por su historia y la conformaci√≥n del territorio, ha sido definido como el m√°s dif√≠cil del mundo.


    En particular, quiero hablar sobre las decepciones durante un viaje porque creo que el papel de un bloguero de viajes es escribir la verdad sobre los lugares que visita para bien o para mal. 
    Este artículo será menos romántico que muchas historias de Internet, pero al menos, si tienes la paciencia para llegar al fondo, sabrás qué esperar si decides venir a la "Nariz del Diablo".


    Pero, ¬Ņcu√°l es exactamente el Nariz del Diablo? Es una monta√Īa de 1900 metros que se ha ganado este nombre por los lados salientes, dentados como si hubieran sido despojados de clavos, que se encuentra exactamente en el recorrido entre las dos paradas del tren, entre Alaus√¨ e Atrapanos.
    Durante la construcción de la gran red ferroviaria Guayaquil-Quito que conectaría la costa con la Sierra, los ingenieros que se vieron enfrentados a este difícil tramo tuvieron que encontrar una solución para superar la imposibilidad de hacer "girar" el tren.

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    La ingeniosa soluci√≥n fue idear una ruta en zig-zag para la cual el tren para cambiar de direcci√≥n procedi√≥ durante un tramo a lo largo de una v√≠a muerta y luego retrocedi√≥ en el siguiente tramo. a lo largo de una pista de 2km y con un desnivel de 800 metros. El trabajo dur√≥ un a√Īo con un costo enorme sobre todo en t√©rminos de vida humana: se contrataron trabajadores y esclavos, negros, ind√≠genas y jamaiquinos, muchos de los cuales murieron por condiciones clim√°ticas extremas, fiebre amarilla y mordeduras de serpientes. Los cuerpos fueron enterrados en una fosa com√ļn en el km 106.



    El impresionante viaje a lo largo de la Nariz del Diablo comienza desde el bonito pueblo de Alaus√¨ caracterizada por calles cerradas entre hileras de casas coloridas y gente vestida con ropas tradicionales que se agolpan en animados bares y tiendas. 
    La estación, que se encuentra exactamente al final de la calle principal, está equipada con una agradable cafetería y una gran sala amueblada con puestos que exhiben no solo artesanías locales, sino también imanes, camisetas, llaveros, todos representando a los famosos. tren.

    Ya a primera vista del tren entiendo que estoy a punto de conseguir la mayor estafa de todo el viaje a Ecuador: en lugar del
    herrajes viejos y relucientes que tengo frente a una reconstrucci√≥n completamente nueva con carruajes en llamas y asientos de gira completa con una peque√Īa mesa de imitaci√≥n de madera, brillante como reci√©n salida de la tienda.

    Lamentablemente ya no es posible afrontar el descenso por la Nariz del Diablo sentado en el techo del tren. Desde 2009, tras un grave accidente, el gobierno ha prohibido esta vieja costumbre. 

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    La peculiaridad del tren, la raz√≥n por la que es tan famoso, es que desciende sobresaliendo todo el recorrido sin girar nunca. En la pr√°ctica, si eres tan perdedor como yo y te asignan el lugar en el lado aguas arriba, mientras que en el lado aguas abajo una manada fugitiva de turistas se agolpa en las ventanas para mirar y tomar miles de fotos, al final la terrible El descenso se reduce a un escaso viaje en tren, sin que se produzca ning√ļn accidente durante toda la duraci√≥n, de principio a fin.


    Y no solo eso, no ves nada ni cuando regresas.

    Aguas abajo, después de una parada de 10 minutos con fines fotográficos, el tren se detiene en la estación de Sibambe. En Sibambe no hay pueblo, no hay nada, solo la estación.


    Aquí uno se ve obligado a quedarse una hora, antes de que el tren dé la vuelta.
    En la estación hay una cafetería (ofrecen desayuno, quizás para silenciar la culpa de quienes tienen el coraje de cobrar el boleto de 25 dólares) y un edificio circular que presumiría ser el museo del tren (en el que, sin embargo, los paneles con la historia del tren y las fotografías son bonitas).


    En todo esto, no pod√≠an faltar los puestos de venta habituales, el chico de la hoja arqueada que por 1 d√≥lar se presta como modelo para las fotos, el paseo en la ronda a caballo siempre de pago y el espect√°culo muy falso de bailes tradicionales en al final de los cuales irremediablemente (¬Ņy c√≥mo no podr√≠a ser de otra manera?) se les pide dinero.

    En la pr√°ctica, una trampa cuyo √ļnico prop√≥sito es atrapar al turista desprevenido que viene aqu√≠ para encontrar la autenticidad y, en cambio, est√° en un espect√°culo secundario organizado ad hoc..

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    Tuve que enojarme, pero al menos en el camino de regreso me tuvieron que mover hacia un lado.
    "derecha" del tren. Mirando hacia afuera, el viaje es ciertamente m√°s placentero, vistas hermosas, aunque es m√°s r√°pido (nos advierten que el tren de regreso va m√°s r√°pido si no ¬Ņc√≥mo hacen tantos viajes como sea posible y atrapan tantos turistas como sea posible?) y en poco tiempo llegamos a la estaci√≥n de Alaus√¨. Todo por un total de dos horas y media.

    A lo largo de mi viaje a Ecuador he pensado que este país está haciendo mucho para incrementar el turismo.
    Pero si la idea que tienen es convertir cosas auténticas en una especie de patio de recreo con propósito
    solo para la ganancia despiadada entonces, perdóname, pero creo que no llegarán muy lejos.


    No es que me refiera con esto a aquellos que se encuentran pasando por aqu√≠ para no hacer el largo descenso. la Nariz del Diablo, ahora que est√° all√≠, tambi√©n puede quitarse la curiosidad, pero si planea venir a prop√≥sito para probar la emoci√≥n, Esc√ļchame, ve a otra parte

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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